Turismo Sutiaba

Sutiaba pueblo indígena, que a través de la historia ha venido transformándose en una sociedad con pocas alternativas de desarrollo, pero con una marcada necesidad de trabajar para el desarrollo del turismo sustentable y de esta manera mejorar su nivel de vida. El turismo sustentable es una de las formas más positivas para el desarrollo del pueblo indígena de Sutiaba, ya que sus pobladores han descubierto que cuenta con un potencial turístico del que puede beneficiarse en los aspectos cultural, social y, sobre todo, económico. El problema radica en que no cuentan con un programa de desarrollo turístico que los guie hacia la meta de consolidación del territorio de Sutiaba como destino turístico de primer orden. A su riqueza natural y paisajística hay que sumar un importante legado histórico y cultural que merece la pena conocer.

El pueblo de Sitiaba es consiente que el turismo es la tabla de salvación para lograr su desarrollo, pero no a cualquier costo ya que el pueblo desea conservar sus activos culturales, arquitectónicos y sus valores tradicionales. Los negocios turísticos, en el entorno rural, deben ser difusores y transmisores de una educación en valores que busquen el cuidado y la conservación del medio ambiente y la cultura. De esta forma, se pueden evitar los impactos negativos en la zona. La clave está en Programar, planificar y gestionar adecuadamente los productos, servicios y actividades, siempre en concordancia con el entorno y respetando los valores naturales y culturales del territorio.

Además de mostrarles al turista nacional y extranjero los destinos turísticos que ya están acondicionado para su explotación, queremos acondicionar destinos turísticos que no están bajo el paraguas de ninguno de los destinos anteriormente señalados, por lo que viene a complementar las actividades y los intereses que puede tener los visitantes al territorio de Sutiaba. Los sitios históricos que posee Sutiaba para ser transformados en destinos turístico son:

Ruinas de la Ermita de Santiago

Fue construida a principios del siglo XVII, en ella se aprecian las bases sobre la cual se encontraba edificada, también una torre donde era utilizado como campanario y las escalinatas que representaban la entrada a la Puerta del Perdón.

Actualmente se encuentra tapada visualmente por las viviendas que la rodean. La falta de mantenimiento y conservación de la misma, la ha venido deteriorando lentamente. Otro factor de deterioro son las causas botánicas como son as plantas de matapalos que crecen entre las piedras.

Ruinas de la Ermita de San Sebastián

Fue construida sobre una colina ceremonial indígena en el año de 1742. A finales del Siglo XIX comenzó a extenderse un cementerio indígena. Se encuentra ubicada en las afueras de la ciudad, carretera al balneario de las Peñitas y Poneloya.

Ruinas del Templo de Veracruz

La Parroquia de Veracruz fue erigida a mediados del Siglo XVI, formando el núcleo de iglesias construidas en territorio Sutiaba.

Ruinas de la Ermita de San Andrés

Construida a mediados del Siglo XVII. Esta Iglesia ha sufrido severos daños, la cual ha venido arruinándose lentamente, ya que fue rodeada, por un asentamiento espontaneo.

Los Nichos de Piedra

Los nichos de Piedra de Sutiaba son altares religiosos en el cual albergaban a sus dioses y en el cual realizaban actos ceremoniales, rituales de ofrenda y de sacrificio. Los nichos, se encuentran ubicados en la cima de una loma conocida en la actualidad como finca de Patastule,  que en lengua Sutiaba quiere decir  Dắšắ “Junco para petates” a unos 10 km de la zona urbana de Sutiaba, exactamente en el camino que conduce a la finca San Silvestre.

El Tamarindón

El viejo árbol de Tamarindón donde fuera ahorcado el Cacique Adiac, que lucho en contra de los españoles, defendiendo la libertad y sus principios indígenas. Siendo apartado de su cargo lo acusaron de traidor y fue ahorcado en el árbol del Tamarindón.

Este árbol es considerado patrimonio de los Sutiaba, hoy desaparecido por causas naturales en el invierno del año 2010. Pero a la par creció un vástago que la gene lo venera como si fuera el mismo árbol ya desaparecido, donde los españoles ahorcaron al Cacique Adiac.

El Charco de Palermo

Este charco se diferencia de los demás porque lo atraviesa la carretera que conduce a los balnearios de las Peñitas y Poneloya, a unos 15 km del Pueblo de Sutiaba. 

Palermo tiene un tamaño de unas 20 manzanas cuadradas; de agua dulce, siendo el hábitat de muchas especies de peces y camarones. La laguna se alimenta de fuentes de agua formadas en las montañas vecinas.

También nuestros abuelos contaban que fue en esta laguna donde se inmolo Xochitl Acatl , cuando huía de los españoles.

DESTINOS TURISTICOS ACTIVOS

Balneario de Poneloya

El balneario de Poneloya y las Peñitas  son unas de las playas mas bellas del mundo, pero mejor citare un pasaje del poeta Rubén Darío en su Autobiografía en la pagina  15 y 16 nos dice lo siguiente:

«Otras veces eran los viajes a la orilla del mar, en la costa de Poneloya, en donde estaba la fabulosa peña del tigre. Íbamos en las mismas carretas de ruedas rechinantes, los hombres mayores a caballo;  y al pasar un río, en pleno bosque, se hacía alto, se encendía fuego, se sacaban los pollos asados, los huevos duros, el aguardiente de caña y la bebida nacional llamada «tiste», hecha de cacao y maíz, y se batía en jícaras con molinillo de madera. Los hombres se alegraban, cantaban al son de la guitarra y disparaban los tiros al aire y daban los gritos usuales, estentóreos y alternativos, muy diferentes del chivateo araucano. Se llegaba al punto Terminal y se vivía por algunos días bajo enramadas hechas con hojas, juncos y cañas verdes, para resguardarse del tórrido sol. Iban las mujeres por un lado, los hombres por el otro, abañarse en el mar, y era corriente el encontrar de súbito, por un recodo el espectáculo de cien Venus Anadiómenas en las ondas. Las familias se juntaban por las noches y  se pasaba el tiempo bajo aquellos cielos profundos, llenos de estrellas prodigiosas,  jugando juegos de prendas, corriendo tras los cangrejos, o persiguiendo a las grandes tortugas llamadas paslamas, cuyos huevos se sacan cavando en los nidos que dejan en la arena»

La Peña del Tigre

Es de los tiempos de la colonia española, la leyendas que dio origen a sus nombres. Se trata de dos peñas que son impactadas por las aguas del mar en las costas de Poneloya.

La leyenda que dio origen a bautizar a una de las peñas como “del Tigre” surgió en tiempos de la colonia, según lo relatado por Gustavo A. Prado en su libro “Leyendas coloniales”. Señala Prado que el gobernador Tomás Duque de Estrada tenía una hija a quien le quería imponer que se casara con un sujeto que él había escogido, pero la joven no cumplió la orden de su padre y se fugó con el hombre que ella quería.

Pues la hija del gobernador huyó con su novio en dirección al mar, esto sucedió cuando Poneloya era solo bosques y playa, yéndose a refugiar a una peña donde fueron devorados por un tigre.

Cuando los soldados enviados en su persecución por el gobernador encontraron a la joven y a su amado, solo hallaron los cadáveres, porque habían sido devorados por un tigre. Así la gente comenzó a relacionar a la peña con el animal que mató a la pareja y con el paso del tiempo se quedó como la “Peña del Tigre”.

Las Peñitas

Las Peñitas es un pueblo de pescadores, muy cercana a Poneloya. Cuenta con un estero que se llena y vacía según la marea, y que une la tierra firme con la isla de Juan Venado; un santuario de vida silvestre declarado Reserva Natural debido a su gran riqueza ecológica.

Durante temporadas vacacionales como la Semana Santa o fin de año, esta tranquila playa es invadida por turistas nacionales y extranjeros. El ambiente de fiesta, los eventos nocturnos privados y conciertos playeros abundan en esas temporadas. El poblado se sumerge en un ambiente popular y de mucha algarabía.

El poblado de las Peñitas  tiene  aproximadamente 260 años de antigüedad y  su principal característica es tener una gran concentración de rocas dentro y a orillas de las playa y de allí se origina su nombre.

Las Peñitas celebra sus fiestas patronales el 30 de septiembre en honor a San Jerónimo y el 3 de mayo el día de la Cruz.

Isla Juan Venado

El territorio de Sutiaba está revestido de magnificas selvas, con gran variedad de árboles y arbustos. Usualmente, puede decirse que la flora y la fauna de Sutiaba no es estrictamente única en Nicaragua, ya que el país posee territorios bastante similares a esta región. La flora y fauna más representativa de Sutiaba es la Reserva Natural de la Isla Juan Venado. Esta es una muralla arenosa orientada de noreste a sureste, paralela al litoral del Pacifico, con 22 kilómetros de longitud y una anchura que varía desde 30 metros en la parte angosta y hasta 1000 y 1250 metros en su parte ancha.

La Isla Juan Venado se define por una vegetación de manglar boscoso tropical seco donde se reproducen y alimentan las diferentes especies de animales nativos, residentes y migratorios.  Entre sus aguas se ha formado un delicado tejido de reciproca dependencia que sostiene el fértil ambiente de la isla y crea en ella un pequeño mundo de valor ecológico para el  país. En su flora se amparan especies boscosas de tierra firme como el guácimo de ternero,  molenillo y genízaro. En el Estero Real La Garita proliferan diferentes especies, y está cercado de manglares que incluyen el mangle rojo, negro y botoncillo.

Iglesia San Juan Bautista de Sutiaba

Conocida simplemente como Iglesia de Sutiaba Fue construida durante la Colonia, en el año de 1698 por el corregidor  de  turno  Diego  Rodríguez  de  Menéndez,  y  la  termino  de construir su sobrino el corregidor Bartolomé González Fitoria en el mes de Agosto de 1710. Es de estilo barroco nicaragüense donde predomina la madera en su construcción arquitectónica, es un templo de tres naves espaciosas y de grandes proporciones, con dos capillas laterales. Elevadas columnas de madera sostienen un rico friso en el que se destaca la efigie del sol. Este símbolo fue puesto por los misioneros católicos para atraer feligreses indígenas ya que ellos veneraban al dios sol.

En su interior alberga preciosos tesoros hoy día se puede apreciar el fino pulpito traído de León Viejo y en el que se dice predico en varias veces el defensor de los derechos de los indígenas, Fray Bartolomé de Las Casas. Entre la estatuaria podemos destacar la imagen de Santa Lucia, Patrona de Sutiaba.

Cabildo Indígena de Sutiaba

Este edificio ubicado hacia el Oeste de la plaza de la iglesia de Sutiaba, era en tiempos prehispánicos el «Consejo Indígena de Sutiaba» lugar de reunión del gobierno indígena, donde salían las ordenes, ya sea en tiempos de guerra como de paz, para ser ejecutadas en toda la provincia de los Maribios.

En el Siglo XVIII; en este lugar se construyo el Cabildo Colonial cuyo uso era de tipo civil, pues en ese mismo lugar siguió siendo en tiempos de la colonia lugar de reunión del gobierno español de ese entonces, lugar donde se convocaba, luego de la conquista, a los indígenas ya esclavizados para asignar los trabajos de labor para sacar adelante la naciente ciudad de León Santiago de los Caballeros.

Museo de Arte Sacro de Sutiaba

Museo Sacro Cesar Bosco Vivas Robelo

En este sitio se expone obras pictóricas e imaginería que pudieron rescatarse después que el Ex Presidente Salvadoreño Gral. Francisco Malespín destruyó las ermitas de Sutiaba y robó el arte sacro de sus Iglesias.

El 26 de Noviembre de 1844, los Ejércitos combinados de Honduras y el Salvador, conocido como El Ejercito Protector de la Paz empezó a atacar León. A las 3:00 a.m. del día 27 de Noviembre Malespín, bien intoxicado por haber tomado mucho licor ordena el asalto a León, durando 45 días.

Fundado hace diez años, el Museo de Arte Sacro Cesar Bosco Vivas Robelo, inaugurado por el párroco de la iglesia de Sutiaba de ese entonces, monseñor Ricardo Juárez Sosa, con el objetivo de dar a conocer las raíces religiosas de Sutiaba al turista nacional e Internacional.

Este museo recoge una gran riqueza histórica que posee nuestro pueblo indígena de Sutiaba, en el que se resguardan las reliquias de varias iglesias como un tesoro sagrado. Se encuentra ubicado en la Casa Cural de Sutiaba, y contiene piezas religiosas que pertenecieron a algunas ermitas hoy en día en ruinas. Son piezas de artes del siglo XV y XII, por su edad posee un gran valor histórico. 

La mayor parte de esas piezas fueron trasladadas después de la erupción del volcán Momotombo y formaron parte de los altares de las primeras ermitas del pueblo de Sutiaba la iglesia de San Juan Bautista, iglesia de San Pedro y las ermitas en ruinas del territorio de Sutiaba. En el museo se encuentran las piezas religiosas de las imágenes del Cristo de Veracruz, Santiago, San Sebastián, Santa Lucia y San Juan Bautista. Entre la más atractiva es la del Apóstol Santiago, montado a caballo y sosteniendo en su derecha la espada salvadora.

Alfombras Pasionarias de Sutiaba

Las Alfombras Pasionaria nacieron en la calle Real de León Santiago de los Caballeros,  según el poeta Nicaragüense Rubén Darío, a finales de 1900. Dice lo siguiente: 

«A qué edad escribí mis primeros versos? No lo recuerdo precisamente, pero ello fué harto temprano. Por la puerta de mi casa  —en las Cuatro Esquinas— pasaban las procesiones de la Semana Santa, una Semana Santa famosa: «Semana Santa en León y Corpus en Guatemala»—; y las calles se adornaban con arcos de ramas verdes, palmas de cocotero, flores de corozo, matas de plátanos o bananos, disecadas aves de colores, papel de China picado con mucha labor;  y sobre el suelo se dibujaban alfombras que se coloreaban, expresamente, con serrín de rojo Brasil o cedro, o amarillo  «mora»;  con trigo reventado, con hojas, con flores, con desgranada flor de «coyol». Del centro de uno de los arcos, en la esquina de mi casa, pendía una granada dorada. Cuando pasaba la procesión del Señor del Triunfo, el Domingo de Ramos, la granada se abría y caía una lluvia de versos. Yo era el autor de ellos. No he podido recordar ninguno... pero si sé que eran versos, versos brotados instintivamente. Yo nunca aprendía hacer versos. Ello fue en mi orgánico, natural, nacido».

Pero no fue hasta  el año de 1929 más o menos, que se realiza la primera alfombra en el barrio de Sutiaba, por don Virgilio Salinas Campo, quien habitaba de la esquina de la Ronda 2 cuadras al sur 30 varas al oeste. Y desde esa época se iban sumando más gente en la elaboración de alfombras, hasta completar unas 6 cuadras de alfombras aproximadamente. Hoy día es conocido este lugar a nivel nacional e internacional como: “La Calle de las Alfombras”.